5 Enfermedades que Pueden Diagnosticarse a Través de la Citología

Septiembre 11, 2017

Un tema importante que abarca la salud íntima femenina es la citología vaginal, pues se trata de una medida de prevención frecuente que debe realizarse toda aquella mujer que ya haya tenido su primer encuentro sexual. Como médico especialista en el estudio de la citología en Bogotá, me encuentro en el deber de informarte acerca de la importancia de las pruebas citológicas para prevenir y diagnosticar los distintos tipos de enfermedades y patologías que pueden afectar tu aparato genital.

La citología se encarga del estudio de las células y sus funciones; específicamente de aquellas presentes en el cuello uterino de la mujer. Es una prueba física destinada a detectar a tiempo infecciones bacterianas y virales, o enfermedades más riesgosas, como el cáncer cervical. Consiste en un raspado suave de la mucosa del cuello del útero para obtener una muestra de las células que serán estudiadas posteriormente mediante un microscopio.

Los estudios citológicos permiten realizar un diagnóstico precoz para descubrir si hay lesiones cancerosas o precancerosas en el cérvix, o si hay presencia de infecciones por hongos, virus, parásitos y bacterias; algunos de estos considerados como enfermedades de transmisión sexual. Es importante un análisis a tiempo para evitar futuras complicaciones que pueden incluso requerir una histerectomía con el fin de retirar el canal cervical y el útero. Para prevenir cualquier anormalidad del cuello uterino es necesaria la realización de una citología vaginal periódica, en intervalos de 1 a 2 años.

Es recomendable que realices la citología vaginal cuando ya hayas comenzado tu actividad sexual, preferiblemente en los tres primeros años de iniciada la práctica, y al menos una vez al año. Si tienes más de 30 años, la citología se puede realizar cada tres años siempre que no seas propensa a desarrollar cáncer cervical; de lo contrario, requerirás exámenes anuales que permitan descartar cualquier cambio o alteración patológica.

Las mujeres mayores de 65 años que hayan obtenido resultados negativos en sus últimas tres citologías, donde la más reciente no exceda los cinco años, no necesitarán seguir realizándoselas. En el caso de aquellas mujeres que han sido sometidas a una histerectomía total por motivo de una patología benigna como por ejemplo los miomas, no se requiere de este estudio; pero si, por el contrario, la histerectomía tuvo lugar a causa de una patología tumoral maligna, entonces será necesario un chequeo ocasional.

Es muy poco frecuente el análisis citológico en jóvenes que nunca han tenido relaciones sexuales, ya que el cáncer de cuello uterino está asociado al virus del papiloma humano, infección que se adquiere únicamente mediante el coito. Esto significa que antes del primer encuentro sexual, es poco probable contraer cáncer cervical. Sin embargo, aun cuando la citología no suele prescribirse en mujeres vírgenes por motivo de su escaso porcentaje de riesgo, tampoco está contraindicado.

Si aún conservas tu virginidad y presentas síntomas en tu zona íntima que requieren la asistencia de un ginecólogo, y éste considera necesario el análisis citológico para un estudio más profundo, existen instrumentos adecuados para tal caso, como lo son los espéculos virginales que, usados cuidadosamente, no causan ruptura del himen. A pesar de que el análisis interno de la vagina está indicado en adolescentes y mujeres con historial de coito, o que presentan pérdidas vaginales, dolor en pelvis, dismenorrea grave o sangrado menstrual excesivo, el primer examen rutinario debe hacerse a partir de los 21 años, con la intención de prevenir y cuidar la salud genital.

Enfermedades que pueden diagnosticarse con la citología
A través del estudio de la citología se podrán diagnosticar a tiempo 5 tipos de alteraciones o enfermedades que pueden llegar a afectar los órganos genitales femeninos. Estas son:

Es una alteración de la flora vaginal que ocurre cuando se desequilibra el estado de las bacterias; tanto las saludables como las nocivas. Las bacterias potencialmente malas proliferan o se multiplican superando en número a los microorganismos buenos y beneficiosos. Por lo general, suele ser causada por la bacteria Gardnerella vaginallis. La vaginosis bacteriana tiende a ser la principal causa de secreción y mal olor vaginal. Cualquier factor que altere el pH de la vagina, como por ejemplo las duchas vaginales, puede incrementar el nivel de bacterias y generar infección. Incluso la composición química natural presente en los genitales masculinos consigue modificar el equilibrio de la vagina.

Es una infección producto del aumento de la Candida albicans, un tipo de hongo natural presente en la vagina en pequeñas cantidades. Cuando pierde su equilibrio, afecta la mucosa y genera inflamación y malestar. Entre sus síntomas se encuentran: flujo anormal, ardor, prurito, enrojecimiento, micción y relaciones sexuales dolorosas. Una de las causas más comunes de la candidiasis es la ingesta de antibióticos, los cuales comprometen el sistema inmune. Al destruir un tipo específico de bacterias, afectan también aquellas que son buenas, como en el caso del hongo Candida.

Es un virus de transmisión sexual que provoca ampollas alrededor de los órganos genitales o en el cuello uterino. Estas ampollas pueden ocasionar: dolor al orinar, flujo vaginal y bultos sensibles al tacto. Aunque algunas mujeres no presentan síntomas, otras llegan a experimentar: malestar general, fiebre y dolor de cabeza. El virus ingresa en el cuerpo a través de una herida en la piel o por medio de la boca, el pene, la vagina, el tracto urinario o el ano. También puede propagarse de los genitales a los dedos, los ojos, entre otros.

Es también una enfermedad de transmisión sexual causada por más de 150 tipos de virus. En ocasiones es difícil de detectar porque no suele haber síntomas; sin embargo, cuando se extiende su presencia, se manifiestan en forma de verrugas dentro de los genitales. Es el tipo de infección con más larga duración y puede llegar incluso a causar cáncer con el paso de los años debido a que, según su capacidad, puede alterar el ADN de las células benignas, convirtiéndolas en malignas.

Es un tumor maligno ubicado en la parte inferior del útero. Este cáncer se origina cuando las células normales del cuello uterino se transforman y crecen descontroladamente. Algunos de los factores que inciden en la aparición de este tipo de enfermedad son las lesiones malignas causadas por el virus del papiloma humano, la promiscuidad sexual, un sistema inmunológico debilitado, el herpes genital, entre otros.

Con la ayuda de los estudios citológicos se pueden observar con detalle las células que se alojan en la cavidad genital de la mujer, y si las pruebas responden positivamente, se podrá proceder con el tratamiento correspondiente. Si necesitas la asistencia profesional y avanzada de un ginecólogo en Bogotá para realizarte una citología, estoy a tu disposición. Comunícate conmigo por el +57 300 8355203 o llena el formulario de contacto ubicado en esta página. ¡Estaré complacido de atenderte!